martes, 24 de septiembre de 2019

La geología del fondo oceánico y el paleomagnetismo


A partir de 1960, el desarrollo de ecosondas facilitó a los geólogos y geofísicos realizar mapas de detalles de la topografía del fondo oceánico. Cuando los estudios se completaron, mostró algo que hasta el momento se conocía poco: la cuenca oceánica estaba dividida por una gran cordillera centro-oceánica de aproximadamente 64.000 km de largo y 1500 km de ancho. En su parte más alta, aparece una fosa de hundimiento, de alrededor de 1 a 3 km de profundidad, denominada zona rift, que es el lugar donde se separan dos placas. Otras evidencias mostraron que el fondo oceánico era relativamente joven y que la composición de la corteza oceánica era muy distinta de la continental.


PALEOMAGNETISMO
A partir de 1950, se mejoraron los sensores magnéticos y, por lo tanto, el estudio de las propiedades magnéticas de las rocas. Los nuevos instrumentos de medición permitieron medir la intensidad y la dirección del campo magnético generado por una muestra de roca.
El paleomagnetismo es el magnetismo permanente que adquieren las rocas a lo largo del tiempo geológico. Muchas rocas contienen minerales con hierro, como la magnetita, y se convierten en imanes fósiles. Estos minerales se orientan según el campo magnético terrestre en el momento en el que la roca se está formando. Dichas rocas preservan la información paleomagnética, es decir, conservan a modo de huella el campo magnético terrestre de la época en la que se originaron.
Las rocas formadas a lo largo de los bordes de separación de las placas litosféricas se orientan según el campo magnético terrestre. En estas zonas de expansión, las rocas contienen un registro de la dirección de los polos magnéticos, que presentan la característica de formar fajas de mayor y menor intensidad de campo orientadas en forma paralela y simétrica a la cordillera centro-oceánica.
La evidencia paleomagnética se convirtió en un elemento de certeza de la expansión del fondo
oceánico.
En el diagrama de la figura 1.10, se esquematiza un fenómeno natural, que ocurre a lo largo de millones de años. Las flechas indican la separación de las placas, las lavas formadas durante este proceso contienen minerales magnéticos, que se magnetizan de forma natural y se orientan según el campo magnético terrestre.
Figura 1.10 Épocas normales del campo magnético alternadas con otras de polaridad inversa, a lo largo de la dorsal centro-oceánica

A lo largo de millones de años, el campo magnético terrestre cambia de polaridad periódicamente. Una época de polaridad magnética normal indica, que la roca formada hace millones de años, tiene el mismo campo magnético que el actual. En cambio, las épocas de polaridad inversa o invertida indican lo opuesto. Durante una inversión magnética, el polo Norte magnético se convierte en polo Sur y viceversa.
A la luz de la nueva información, se retoma el concepto de la deriva continental formulada por Wegener y se reconstruyen las posiciones de las placas litosféricas en el pasado sobre la base de anomalías del campo magnético bien conocidas. El estudio del paleomagnetismo ha permitido confirmar la hipótesis de la deriva continental y formular nuevos conceptos científicos a cerca de la expansión de los fondos oceánicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario